Pauli y Caro

“Y en medio de esa olla de grillos, se produjo un silencio rotundo cuando la vi, en un pasillo, sola,atada a su silla de ruedas y la silla a un pasamanos, porque a veces atina con fuerza a salir. Meacerque y en ese momento todo se frenó, el mundo entre ella y yo se convirtió en todo el mundo. La Máquina desquiciada, la vida que siempre lleve me pareció un chicle gastado, artificial, sin sabor. Ya nunca más pude alejarme, era Pauli.”Paula fue abandonada al nacer en un hospital público el veinticuatro de diciembre de milnovecientos ochenta y dos. Sus días transcurren en una institución entre la monotonía deaquel pasillo y el sol de las tardes. Durante diecinueve años nadie la visitó ni se interesó porella.Hasta que su mano atrapó el cuerpo de Carolina y detuvo su movimiento por unossegundos.Algo cambió en su interior. Por primera vez en mucho tiempo, Caro decidió no tener el control ydejar que las cosas sucedan.Encontraron su propia manera de vincularse. Construyen un lenguaje hecho de movimiento ycontacto, como una danza que las sumerge en un espiral infinito.