Poética del cuerpo diverso

¿Qué cuerpo baila? ¿Qué cuerpo puede bailar? ¿Cómo puede un cuerpo como el mío hacer arte? ¿Cómo puede ser poético? ¿Cómo puede ser poético un cuerpo diverso? La normatividad corporal nos hace creer que ciertos cuerpos no pertenecen a determinados espacios, como si bailar, expresarse y brillar fueran privilegios reservados para unos pocos. Los cuerpos diversos aprenden temprano a dudar de su lugar, a postergar el deseo, a esperar un cuerpo ideal que nunca llega. Este trabajo indaga en cómo los cuerpos no normativos habitan el movimiento y el espacio, y en cómo su sola presencia altera el orden establecido. Cuerpos que, al moverse, incomodan, interrumpen, desplazan la mirada y desarman la idea de espectáculo a la que suelen ser reducidos. La propuesta busca subvertir esa lógica ocupando espacios no pensados para cuerpos diversos, generando un diálogo a través del movimiento con quienes transitan esos lugares. El cuerpo aparece entonces como un territorio de ensayo: prueba y error, búsqueda de ritmos, patrones, tiempos propios. Ocupar el espacio se vuelve un gesto político. Una forma de romper estereotipos, de tensionar preconceptos, de habilitar el diálogo, el elogio o la crítica. El cuerpo en movimiento como discurso político.